Wednesday, April 11, 2018

Néctar danzante

Me llenaste los labios de miel,
y era miel de mis propios pechos 
y de tu propio sexo, 

era miel que nos brotaba 
de los poros en cada abrazo, 
la misma miel 
que se derretía en tus ojos 
mirándome tan profundo.

Por momentos tuve miedo 
de deshacerme como la miel 
al calor del sol, el sol de tu plexo, 
chorrear un néctar danzante 
sobre tu cuerpo y sobre tu jardín interno; 

verde y miel, hojas y miel... 
Un almíbar en tus papilas gustativas 
sentían las yemas de mis dedos 
en tu lengua.

Tuve miedo de deshacerme 
en lo antiguo de la miel, 
la jalea real; 

y aún antes, 
convertirme en las abejas mismas 
buscando lo dulce, 
sobrevolando tu cuerpo 
de flores carnívoras 
y tus ojos de polen silvestre, 

y allí transformarme 
en lo previo aún, en el viento, 
tocando y moviendo tu pelo, 
acariciando tus ramas, 
partes blandas, 

y su firmeza de arboleda 
del fin del mundo...

Sofía
10/3/18




Crecer ríos

Me voy retirando
de los ropajes,
de los disfraces.

Ando creciendo ríos
entre tu costa
y la mía.

Despierto,
desarmando andamios.
(Inventos que creé
para abordar
tus enormes
estructuras).

Deambulo noches
desanudando puentes
que tejí para llegar
a tus cordilleras,
a tus alturas.

Todo hilo,
todo instrumental
sirve
para
sutura.

Sofía
24/2/18



Arte de Elodie Antoine

Saturday, February 17, 2018

Un(i)verso


Una mirada sintiente
oscila, amasando su escucha
por el minúsculo espacio
de la pupila.

Abren surcos en una boca
las manos,
proclaman su humedad
enterrándose
en su posibilidad.

Siento despacio...
y dentro mío se acuna
la posible caricia.

Un momento
me erotiza
y me baño
en aguas internas
que se detienen.

Me decís
que te gusta...
e inhalando,
unos ojos cierran...

Se abre... un(i)verso.

Sofía - 12/2/18

Intermitencia

¿Que se hace con las ganas?
Habrá que crecer espantapájaros
Sembrarlos en las tierras,
Hacer valer sus cualidades repelentes
de seres voladores, ovíparos,
de esos que vuelan rápido,
que comen de mí.

Alquimizar las nubes,
que ayuden a la descentralización
de los plumíferos de las áreas
etéreas del cielo,
que se tengan que refugiar lejos,
lejos de lo siempreverde
de mi tierra perenne.

Porque aquí se siembra y crece,
y crecen casi floreciendo
las posibilidades,
ya queriendo multiplicarse, dar semilla
de las propiedades amatorias
de mi disponibilidad emocional...

Sucede que los pájaros
tienen esa cuestión tan suya
de volar lejos y por temporadas,
y lo intermitente de las imposibilidades
se hace espera, y ya no es dulce...

¿Qué pasa si se desea mucho?
Un montón, tanto que
todos los pájaros vienen y entonces,
¡Rápido! ¡Salgan los miles de espantapájaros!
Y en un desencuentro tormentoso
ahuyenten toda pluma
que pueda tocar los suelos,
hacia arriba, siempre arriba,
que no toquen el suelo con delicadeza.

Si es por preferir,
preferiría cientos de orugas
y su proceso de kokun:
esa metamorfosis
que de alguna manera es mas poética
y mas mágica de albergar
que el desparpajo
de las bandadas...


Sofía - 17/2/18

Thursday, February 15, 2018

Oda (al dolor)

Sin pausa, sublime, sube por mi vientre.
Se estaciona a la altura de mi respiración,
de toda pulgada de aire que puedo respirar.

En cada inhalación vivo y a la vez muero,
sobre todo muero,
sobre cada palabra que sale de tu boca
voy suicidándome de diferentes maneras.

Mi corazón estalla y las esquirlas
de las balas que disparaste cuajan los vidrios.

Un dolor hace que ruja la tierra que llevo dentro
y salen cuchillos por mis ojos.
Cuchillos que quiero clavar en mí.

Duele
cada instante,
estando cerca,
estando lejos.

Ya no importa el amor...
No es tan tremendo
como el dolor.

15/10/2017

Nubes

Un cumulus nimbus
se acerca a mis pechos;
refusila tormentas
y su luz alumbra
los matices del piedemonte.

Un campo lleno de cactáceas,
y todos bien que saben
lo que guardan dentrito.

La síntesis freudiana se sube al tejado
entre cabelleras al viento zonda
interpretando sueños
de sexos que no fueron.

Un cuerpo ámbar cuando danza
cuando siente, cuando maúlla,
cuando el contacto.

La alegria de ser consecuente
aunque se me retuerza el dolor,
y el dolor también me abra.

Suspendo los acuarios
sobre todo los de mis lágrimas;
el sacrificio hace huelga general indefinida

y salto en el trampolín de las lenguas
hacía los besos del futuro.


30/12/17

Thursday, January 18, 2018

Puentes

Hay una comunicación.
El centro de mi mano.
Y mi corazón.

Mi pecho, un segundo.
Mi mano, la palma, pulsa.
Algo une estos centros,
Un latido que duele.

Arder deseos,
encontrar puentes de macrame y tulsi,
puentes que tengo que crear,
miedo de tender,
de cruzar, de que existan,
de que no existan.

Me veo, a lo lejos.
Desde hace tiempo me miro,
me miro y ahora me veo, por suerte.

Veo todo lo que hablan mis silencios.
(Es un lenguaje oculto).
Veo lo que hablan los espacios, y dicen...
(No hace falta nombrar todo).

Menguo hacia mi cueva
mientras la luna crece.
¿Dónde estarán los cantos animales?

Me refugio en versos, en chistes,
en especulos que miran
las profundidades, y no lo notorio,
nunca lo notorio.

Cuanto escondite puede inmacular
una sangría que no es de alcohol.

Cuezo,
mis habas internas.


Sofía
27/12

Thursday, September 07, 2017

Humanos

Sorbe el instante
una marea humana
que no busca y se encuentra;

engrandeciendo unos ojos
unos cíclopes de ser todos.

Un ritmo se vuelve caracol
y en su lentitud estalla
el juicio de antaño
sobre la distancia
que no nos separa.

Cuál es el diálogo de ser instantes
inmaculados, maravillados
de olores y centellas,
lenguas obtusas,
alimentos perecederos,
alimentarnos...

Mis sentidos, servicio de mí
vuelven a la fuente
y me cuentan otras visiones,
otros éxtasis,
tesoros.



Sofía

5/9/2017

Poema surgido en una jornada de retiro / formación de RE (respiración evolutiva)

Incendio

Una parte de mí
por cualquier ademán
arde entera;

ARDE,
se incendia,
se suicida ante cualquier posibilidad,
crece un muro tieso de huesos y andamios.

Otra parte muy cercana
se derrite, se desarma
en la inocencia,
en la presencia,
en el cuerpo-calor que aparece
al encontrarnos.

Estas partes danzan,
se estrellan, se seducen,
vuelcan a propósito sus vehículos
en rutas perdidas;
se penetran, juegan a la víctima,
ocupan el territorio de la otra.

En la significancia corporal
vivo atemporalidades,
llego tarde a mi sentir.

Me entero a destiempo del incendio,
del muro, de la danza,
y toda la obra me subduce a su remolino
donde sólo puedo apretar los dientes
muy fuerte
a ver si ya pasó.

Me sostengo en las intensidades
engarzando cuerdas en gemas,
hitos de piel, miradas que me buscan,
serhumanos que parecieran querer.

Entre mi plexo y mi pecho
hay una autopista
que en su incertidumbre
serpentea un cauce,

y algo me quiere mostrar.

Sofía
14/8/17

Cuevas

Mi cuerpo geométrico
descolocado, adolorido
entra en cuevas.

Se superpone en la estrepitosa cumbre
de todo lo que no significa.

Todas las cuevas altas en montañas frías
se congelan amarillias
suspendidas en lo que no me abarca.

A mí me gusta mi compañía,
retumba y se estrella esa voz propia,
en el espacio que se ama.

Mi sexo aúlla de ser
aúlla de corazón roto,
de escaras de lo que no supo de mí.

Mis costillas me acompañan a hincharme
con una sustancia que no se vé
pero que me mantiene viva.

Mis labios blandos al amor propio
se humedecen y no me olvidan
sobrevuelvan mi instante,

y puedo sentir
mi incontrolable dolor
penetrarme desde adentro
con delicadeza...

Sofía
13/8/17

Copla de la luna y la sombra

La luna
ahí viene así como el agua
y se encanta
cuando encuentra tu piel.

La luna
me toma por las astas
y se espera
porque no quiere seguir.

Salir de la sombra me cuesta...
Salir de la cueva... me llama!

Estoy aquí, estoy acá,
en mi copla...
aunque tus manos ay
me toman.

¿Cuándo?
Cuando yo crea cada tiempo
en el recuento de mi alma
y sus historias...

Será que voy así
a buscarme más allá
y más acá me traen las olas.

Sofía
28/8/17

Ritual

Comer
de mis pechos
de la fraguante angustia
la otra parte que visita el borde.

- Untarme
ungirme,
envolverme en telas -

Pintar la piel de guerra,
enrojecer mis muslos y mis pies
en el ritual del encuentro.

Un instante
brisa mis labios;
corta en seco
el segundo atemporal.

Ojos que otean, gotean...
¿Quién me viene a buscar?

La balsa / que es mi cadera
se da vuelta y se hunde
en esta tormenta.

El amanecer
me hace el amor en el mar,
me toma y nos hace suya
en los (d)espacios
del inconsciente.

Sofía
6/8/17

Piscis

La oruga teje
en su silencio breve
mil mariposas,

y en sus hilos descansa
la siesta de los mares,
los etéreos átomos
de sus instantes.

¿Cómo es que el lapso
canta húmedo
las sílabas animales?

Los versos humanos
trastabillan impunes
en lo fugaz y presente
del pecho abierto.

Verde y constante
se enreda perrenne
el beso de la luz,

y así vuelve
el cielo a su orilla
temprano en la intriga
acariciando los rostros.

Sofía
26/7/17

Atemporal

Amor-dolor,
destituído de los espacio-tiempos
sortija cósmica de las calesitas mentales.

Amor dolor, holamor,
siempre miel y sal en los labios
transformarnos
desde lo inconcebible.

¿Dónde se alimentan las sombras
enriquecidas por los temblores placenteros
de nuestro encuentro?

Las figuras azules
en el fondo del mar
iluminan la posibilidad sinuosa
de estar juntos
y separados.

El agua que se vierte a sí misma
se estrella contra el cielo.
El océano de vacío
placer y llanto
murmura en mis oídos
calores que me gustan.

Un aliento húmedo /
dos encuentros atemporales /
hacer el amor con lo virtual /
tres pares de pares /
infinitos caminos de encontrarse.

Crear un poco en cada curva
en cada soledad
en alguna confluencia.

Sofía
27/7/17

Desnudez III

Las crisis parecieran ser una forma de encontrarle sentidos temporarios a las muertes subterráneas y subyacentes que atravesamos a diario. Cada cosa esta desplumandose de sentido en cada segundo de brillo de luciérnaga. La verdad se despluma desnudándose, pero nunca se queda completamente desnuda hasta que muere. Circularmente ronda y danza-calesita, sin encontrar una verdad total y absoluta en nuestros ojos-manos humanos; hemos venido a cambiarnos el disfraz cada cierta cantidad de minutos, donde las verdades mutan y nos reclaman el desplumerio correspondiente, o deshojarnos, dependiendo si la naturaleza de uno sea más vegetal o más ovípara, pero desnudarnos al fin cuando ya es tiempo.
El problema es que nadie aprendió a saber cuando es tiempo, así que transcurrimos y entramos en crisis, o somos malabaristas de las vestiduras elegidas, confundiendo a la verdad, el tiempo y todos esos absolutos indescifrables por nuestros minutos limitados en cada artilugio y disfraz.

El ciclo, el circulo, la ronda, el juego; lo que termina y empieza, lo que gira y gira...

El único sabor que siento es que la vida quiere que me desnude, y qué mas puedo hacer que darle el gusto a su seducción vespertina. Quiere mis andamios mentales que resquebrajan las paredes de mis estructuras por ser tan grandes.
Quiere mis cataratas sentimentales que inundaban el subte, para que no me esconda tras el río que van dejando.
Quiere las abreviaturas de mi inter-textualidad e inter-sexualidad.
Pero creo que lo que más quiere es que me desnude de saberes que no sé, y no sé y no sé... Cuanto querés de mi, a veces le esputo en la cara, y la verdad y la vida se me ríen pero no de malas, sino de abrazarme, porque la historia ya dirá, aunque nunca será escuchada, y la verdad será crisis, y la sombra será puente, y el desnudarse será quizás el acto de mayor confianza y entrega a una realidad de sangre y sudor fríos, para llenarlos con mi sangre-vida, con mi calor-magia.


Sofia

9/1/2017

Saturday, February 18, 2017

Relatos astrológicos

El coco rallado rebosa de mi mate; su gusto amargo y dulce a la vez suaviza y acomoda lo matutino de las tormentas. Anoche la lluvia aclaraba una inmensidad de gotitas de dióxido de carbono, entrelazado en conexiones astrales, guturales, torpes, extraordinarias, ante las que sucumbimos los seres humanos.

El sucundún del miedo, el silencio de la soledad y su refugio espacioso, vacío, amplio, amable... Esta luna encabronada que me habita, llena de cuernos de alce, se hace ausente y, como una vuelta más del espiral holotrópico, en algún momento se esconde.
Me deja sola. De todo: de mí, de vos, de nosotros y vosotros.
Tanto que comienza a desvanecerse la línea punteada que indica borde entre mi piel y el espacio sideral.

La soledad puede ser amplia, preciosa y al mismo tiempo dolorosa y abandonada. El enojo de tener que poder o de ser vista así...
A veces esta luna cabreada que me habita me hace replantearme lo indivisible entre lo construído y lo que creo "real". ¿Quiénes son "ustedes"? Me separo y me uno incontables veces en un segundo; esta venus transpersonal y transplanetaria hace el amor con cada instante, con cada célula, con tus memorias y tus futuros inciertos. Hace el amor, abusa y es abusada. Ama y odia. Se funde...

De repente aparezco desnuda en el medio de la galaxia flotando en la masa oscura del universo (porque el medio de la galaxia no es como en las películas: es como un océano oscuro vibrante de espacio, sin aire. Muy raro). Esta venus transatlantica de repente despierta las antenas de mi lunacabra y la alarma del malflash empieza a sonar, subduciéndome en un tubo canal-de-parto hacia la tierra, muy aceleradamente, NO VAYASER QUE LA CHICA se pierda en universos lejanos de los que no pueda volver.

El contraste es tan grande que todo empieza a imbuírse de un cataclismo interno y plutón XII claramente percibe -como siempre- que me voy a morir, así que el pánico y la ansiedad totalizan mi cuerpo y mi respiración. Como si fuera a estrellarse mi avión, aprieto las muelas hasta rompérmelas y generarme una tortícolis de malamuerte.

En algún momento aterrizo en este planeta; en esta habitación cúbica.

Mi luna capricorniana se dió cuenta de la situación compleja que generó y se quedó sosteniendo -otra cosa no le sale- así que me meto en la bañera caliente, me masajeo con aceite de sésamo, abro el arsenal de armas ayurvédicas y empiezo a amasarme con ellas, a ver si...
Otras veces, la lunacabra está más calmada y me permite atravesar las intensidades de mis sexomuertes plutónicas canalizando intensamente, sin que mi cuerpo vibrante sismico -ni la intensidad jacuzzitermal de mis emociones- le active el procedimiento cuasi eclesiástico, represor y adiestrador, de "tener los pies en la tierra".

Ahí ya es otro cantar".

Sofía
18/2/2017

#relatosastrologicos #venusXII #lunacapri #plutonXII





Sunday, February 12, 2017

Halo vital

Con que manos sostener lo insostenible: 
la pureza del dolor que fluye, invade, 
se asienta y transforma. 

Con que ojos llorar lo que ya fue tan llorado, 
tantas lágrimas que crearon surcos 
convertidos en ríos 
que nos recuerdan que todo vuelve 
al lugar de donde salió. 

El océano profundo, 
la caverna detrás de los ojos, 
el amor que impregna todo eso también... 

Lo que fluye es tan potente e inmaculado, 
es tan real y herido, 
es la marca que atraviesa y sana... 
¿Que es?...

¿Que era? 

Simultáneamente olvido todo, 
recuerdo antaños, 
la fotosíntesis me acompaña a mí, 
que bajo la copa de un árbol vivo, 
como si tuviera una casita de madera... 

Una dicha tan llena de realidad, 
de presente, 
y de ausencias intermitentes, compartidas, 
coloreadas por el morado del repollo 
y de esas plantitas arbustas que le dan un toque al balcón... 

De que forma estar mas cerca mío, abrazarme, acompañarme? 
Qué respiración me vive, me toma, me permite ser penetrada por sí para poder ser sostenida por el halo vital del segundo? 
Que es el no esfuerzo? 
Qué es lo invencible que ingresa por mis espacios huecos y me vive?...

A quien le pidió permiso?


Sofía

8/2/17


Saturday, January 14, 2017

El llanto nunca bien ponderado


Llorar todas las mañanas se ha convertido en mi práctica espiritual. Con mis angustias me despierto, les doy los buenos días. Con mis dolores me levanto, los reniego un rato y luego ya estoy arriba, yendo a llenarme de ayurveda la boca, el cuerpo, nutriéndome un poquito, dandome de lo que necesito: tierra, madre, amor. La cocina es mi segunda parada, donde me preparo un mate lleno de yuyos, o un mate de coco y cacao, o una leche vegetal, todo depende del día, del sol, del horario, del corazón y sus virtudes, del alma y sus defectos, del gato que me saluda y hace un ruido que suena a "maumau", traducible como "mamá", refregándose contra algún mueble, seduciéndome e invitándome a acariciarlo. "Prema", le digo, y lo acaricio. Por qué no; si su ser mamífero quiere de mis manos, de mis manos llenas de piel, de hueso, de dar y de pedir... por qué no acariciar su felpuda espalda, amansar el retoño de mis durezas con su naturalidad.

Replantearme si los saludos al sol, o el baile africano, o los tambores de la danza del vientre, o echarme a llorar un rato y que todo se vaya a la mierda. Por momentos se dá todo junto, todo cambiante, intermitente, truncamente completo, siempre llorando, siempre llorar: drenar, dejar salir, abrir la boca; respiro profundo y aaaaaah. Me gusta llorar, cuál hay.

Abrir la boca y dejar que esta lengua-vívora tenga sus desencuentros con la formalidad del mundo en el que vivo; a priori todo resulta disruptivo, tenso, contrario, cambiante. Mi arrogancia zen se contradice con mis cuadraturas astro-geomorfológicas y en un segundo huracanado, todo escurre cual cloaca hacia el Río de La Plata, en donde el zen es el mismo caldo primitivo que lo escatológico de las ciudades y los vínculos humanos.

El viento, el frío de nuevo, la primavera que llegó pero es fría, mi corazón que ama pero duele, la comunicación incautada por las leyes, las galletas de avena que se me secaron y estan amargas. Entonces, ¿qué mejor que llorar? Dejar que el cuerpo largue unas agüitas saladas ricas por esos pequeños ojales en un pedacito del párpado inferior. Tan pequeño y extraño acto, seguido de balbuceos, sonidos guturales, exhalaciones por la boca, a veces con abrazos, a veces con soledades. Debo admitir que llorar sola me encanta, nadie a quien complacer con poco-llanto; sólo complacerme a mí misma con gritos, pataleos, caprichos guardados de tiempos inmemoriales, abrazos autoreferenciales.

El mate que se me enfría, la ventana y dios(a)(e)(x) que dejan que permee lo que me trasciende. ¿Una mueca que es en sí lo que es? La del llanto. Sin taparse la cara, ni la boca, ni mirar para otro lado, ni querer que "el otrx no me vea", o tener que explicarle el por qué.

Yo, conmigo misma, en mi práctica no elegida pero bien recibida y nunca bien ponderada: llorar.


Sofía
23/9/2016

Saturday, April 16, 2016

Latido

En silencio, te miro.
(Un universo nace en mi corazón en cada latido).

Inspiro. Te observo mirarme.
Me veo observándote.
Te siento dentro,
me siento parte de vos,
a través de tu piel.

La refulgencia de las palabras que me decís brota de tus labios.

Jugar a tener el control, a soltarlo, a la entrega, a la inocencia, a que se puede,
a desintegrarse en el instante donde la exhalación no está,
donde el espacio se hace anhelo, la mesura es fugaz,
propensos a ser sentidos cual semi-fusas en adaggio,
toda esa complejidad de texturas del principio del mundo...
expandidos como un universo en la conciencia del ser.

El amor como vehículo.
El cuerpo como vehículo.
El instante, cómo pasan los segundos en la brisa...

Podría no-ser tanto tiempo en vos.

Tus manos enormes que me toman... tu energía que me hace el amor
y me revuelca por toda la sierra sin moverte ni un centímetro.
Tus formas... ¿qué es el amor? Me siento fundida en tus pupilas cósmicas.



Nada... no hay fin. Solo soy, danzante 
alrededor de tu entereza, de tu presencia.

(Entre los pocos espacios entre tu piel y la mía, 

sólo hay realización).




Sofía


Mesura

Cuando la noche oscura evoca la presencia femenina, la mesura se vaporiza y danza entre los átomos irresolutos de la existencia. El rocío de Los Ojos está presente, supura, duele, sana. La procesión natural se filtra en los poros de la mujer que soy, e irremediablemente existe.

El plexo se contrae y se expande en una sinfonía de luciérnagas y resoplidos de rumiantes, mientras a horcajadas la tristeza se estrella con el afuera de mi cuerpo. 

Afuera está el fresco de la noche, la soledad de parirme a mi misma, la compañía de aprender a abrazarme. Insoportable y difícil es conocerme cuando aprendí a negar mi carne humana. Abrazar a la niña que quedó dentro, emocionalmente inacabada, aislada. Maternarme, darme todo lo que necesito.

La madurez es un fantasma que no me da miedo pero no conozco, no sé identificar, nunca lo vi de frente. 

La noche se despeja y yo le hablo a Dios, esté adentro o afuera, y le pido que me de tregua, que me de un reparo, que el cuerpo ya no me aguanta, que me duelen hasta los dientes. Es la verdad... la única verdad. 

Cuando empieza a salir de raíz, el dolor retuerce las células y el suelo donde está duele terriblemente. Pero es necesario cultivar espacios sanos... quitar la maleza y sembrar dentro nuestro lo que querramos que crezca sanamente.

Sofía